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renacer1987

Las normas sociales

Dentro de cada sociedad existen una serie de normas de convivencia que responden a un deseo generalizado de orden y estabilidad social. Son convencionalismos que se han ido estableciendo y transformando a lo largo de la historia en concordancia con una serie de costumbres y tradiciones. Cuando las normas sociales dejan de ser útiles  para la convivencia dentro de una sociedad determinada, e incluso se convierten una traba para la misma, suelen ser substituida por otras nuevas que sean mas apropiadas a los cambios sociales experimentados, no obstante, algunas permanecen como parte integrante de la cultura de un pueblo o grupo social.

Algunas personas se muestran  muy reacias a seguir las pautas exigidas por este tipo de normas o incluso, demuestran su hostilidad a la sociedad infringiéndolas deliberadamente, dentro de una actitud global de rebeldía. Otros por el contrario, están excesivamente pendientes de no incurrir en ningún tipo de falta respecto de las mismas exagerando su importante y trascendencia.

Estos modelos de comportamiento en relación con las normas establecidas dentro de cada modelo social, suelen estar directamente relacionados con la presencia o ausencia de ciertos rasgos de personalidad. Las personas que desprecian las normas sociales son a veces progresistas en sus planteamientos, firmes partidarios de los cambios sociales rápidos, despreocupados por la imagen que ofrecen a los demás. O a veces despreocupados de las personas que los rodean. En otras ocasiones se trata de un modo de rebelarse contra la sociedad o contra personas partidarias de guardar este tipo de convencionalismo. Este tipo de situaciones son especialmente frecuentes durante la adolescencia, época durante la cual muchos jóvenes intentan expresar su deseo de cambio social luchando y dejando de adoptar convencionalismos y normas sociales, esta situación siempre se repite a lo largo de la historia, y que constituyen símbolo del idealismo progresista de jóvenes y adolescentes.

Algunas personas están demasiado influidas por estas normas y tienen un exagerado temor a no saber actuar de acuerdo con ellas. Muchas de ellas se sienten inseguras en ciertas reuniones sociales por no conocer algunas normas de cortesía comúnmente aceptadas que los demás aprendieron como un componente mas de la educación recibida (forma de comer, de saludar, etc.) y temor hacer el ridículo.

La inseguridad es un rasgo de personalidad y entonces se teme continuamente la posibilidad de llamar la atención de los demás en una actitud de perpetua timidez y vergüenza. Tan bien estarían las personas mas equilibradas, que adoptan sin rigideces normas sociales por simple respeto a los demás.

De hecho algunos convencionalismos responden a un afán puramente estético o aun deseo de mantener tradiciones heredadas y perpetuadas durante siglos. Se dice que los hombres que demuestran un profundo respeto por estas tradiciones son amantes de la historia, de los actores, clásicos del progreso constructivo y moderado.

El progreso no tiene por que suponer una destrucción global de la cultura, sino que deben ser mutuamente compatibles, ya que no tiene sentido pensar que, hasta el momento actual el hombre no ha sido capaz de elaborar y construir valores relevantes en cualquier ámbito de la cultura.                                                                                                                                                                                                                                       

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